Si tu ser querido falleciera durante estos días de reclusión y confinamiento, será difícil o incluso imposible organizar un funeral debido a la prohibición de grandes reuniones, pero sobre todo porque puede ser que tu ser querido sea sospechoso o positivo en COVID lo que no permite una sepultura tradicional.  

La crisis mundial por el COVID 19 ha provocado un aumento en las cremaciones directas sencillas, ya que familias y gobierno no quieren provocar más crisis, rompiendo el confinamiento y poniendo en peligro la vida de los deudos.

Con la cremación directa, el difunto es recogido del lugar de la muerte y puesto al cuidado del director de la funeraria. Algunos directores de funerarias pueden organizar visitas familiares, lo que puede incurrir en un cargo adicional. Luego, el director de la funeraria transportará al difunto al crematorio donde se llevará a cabo un internamiento sin supervisión, muchas veces se puede organizar una videoconferencia.

Es necesario saber y entender que tanto deudos como dueños de funerarias, se han enfrentado en el último año a situaciones que jamás se esperaban. Por eso al principio de la pandemia pudo ser caótico, pero la pericia y experiencia de las agencias funerarias hicieron que las pequeñas y aisladas ceremonias para los fallecidos, fueron dignas.

La cremación directa no está lejos de acabarse, por eso es momento que comencemos a adaptarnos a las circunstancias.

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